Producing anxiety in the neoliberal university

RAD.GE

For this session we discussed “Producing anxiety in the neoliberal university”, a paper by Lawrence D. Berg, Edward H. Huijbens and Henrik Gutzon Larsen which was published in The Canadian Geographer/Le géographe canadien in 2016.

This discussion was particularly interesting as we had a broad sweep of people attending – both in terms of age and job security – all the way from first year PhD to retired lecturer. This was also a particularly engaging session as, sadly, the paper resonated with everyone present.

Key Points of Discussion

  • We began by tackling the question ‘so what?’ Partly this is a question of timing (we have known this process of neoliberalisation within the academy has been going on for years now) but also one of politics (is this just a reiteration of the university “bubble”, of attending to ourselves when we should be looking outwards?). As the conversation developed, we forgave…

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DECLARATORIA DE BILWI


DECLARATORIA DE BILWI


PRIMER FORO CENTROAMERICANO Y DEL CARIBE SOBRE PUEBLOS AFRODESCENDIENTES


Puerto Cabezas, RACCN, 15-17 Agosto 2017

A LOS GOBIERNOS DE CENTROAMERICA Y DEL CARIBE

AL SISTEMA DE LAS NACIONES UNIDAS

A LA COOPERACION NACIONAL E INTERNACIONAL

A LOS ORGANISMOS DE LA SOCIEDAD CIVIL

A LOS PUEBLOS AFRODESCENDIENTES

PREÁMBULO:

Nosotras y nosotros, mujeres y hombres que representamos a varias organizaciones de los pueblos afrodescendientes de Colombia, Honduras, Costa Rica, Panamá, Brasil y Nicaragua, a través de la organización Afro’s Voices Center of Nicaragua (AVOCENIC) y con el acompañamiento de la Universidad de las Regiones Autónomas de las Costa Caribe Nicaragüense (URACCAN), la Universidad de Edimburgo del Reino Unido y el Instituto Nicaragüense de Cultura (INC), nos hemos dado cita en la Ciudad de Bilwi, Municipio de Puerto Cabezas, de la Región Autónoma Costa Caribe Norte, Nicaragua, para celebrar el Primer Foro Centroamericano y del Caribe: Retos y Desafíos que enfrenta la Población Afrodescendiente, para reflexionar sobre nuestras realidades y la búsqueda de alternativas que conlleven a mejorar nuestra situación como culturas ancestrales, para lo cual partimos de las siguientes consideraciones:

Primero

Los Pueblos Afrodescendientes somos herederos y portadores de los conocimientos, saberes y cultura de la civilización milenaria que le dio vida a la humanidad.

Segundo

Desde que se inició el proceso de conquista, dominio y colonización de los nuevos territorios en América y el Caribe, 173 reinos de África fueron destruidos y sus habitantes fueron convertidos en esclavos y tratados de manera inhumana y dispersos por el mundo.

Tercero

Nuestros ancestros ayer, nosotros hoy, después de más de 525 años de maltrato, humillaciones, despojos, invisibilización y discriminación; hemos resistido a todas las formas de violencia sobre nuestros derechos como seres humanos; pese a estas realidades adversas, nuestros pueblos continuaron sus luchas logrando el reconocimiento de su existencia, palpable en las reformas de las constituciones de los países, aperturando con esto otras formas de luchas para materializar los derechos negados.

Cuarto

Las naciones del mundo, a través de la Declaración de Durban, Sudáfrica, en Conferencia Mundial Contra el Racismo, Xenofobia y todas formas de discriminación y conexos en el 2001, la Declaratoria del 2011 como el Año Internacional de los Pueblos Afrodescendientes por parte de las Naciones Unidas, así como el Convenio Internacional de la OIT (No. 169) ratificadas por los países, han sido instrumentos y espacios para iniciar el debate sobre la eliminación de todas las viejas y nuevas formas de discriminación y racismo contra la población descendiente de la África Milenaria.

Quinto

Tomando en consideración que el cumplimiento de los acuerdos y plan de acción de Durban son temas pendientes en nuestros países, los participantes consideran que el plan de acción son herramientas para el fortalecimiento de los derechos históricamente negados a los Pueblos Afrodescendientes por tal se constituye en una necesidad de retomar en cada país la materialización de dicho plan con una visión de acción conjunta.

Sexto

La Declaración de las Naciones Unidas sobre el Decenio Internacional de la Población Afrodescendiente en el período 2015-2024, con los temas de Reconocimiento, Justicia y Desarrollo, se constituye en la llave que debemos usar para abrir las puertas de nuestro desarrollo con identidad, el collective wellbeing y la construcción de ciudadanías interculturales.

A la luz de los Considerandos arriba planteados, los/as participante del primer foro Centroamericano y el Caribe sobre Pueblos Afrodescendientes, instamos a los Estados Centroamericanos y del Caribe iniciar acciones para el cumplimiento de las siguientes peticiones:

Primero

Por la deuda histórica existente para con nuestros pueblos, los Estados deben de reparar a los Pueblos Afrodescendientes los derechos negados en políticas públicas que mejoren las condiciones de vida de las y los afrodescendientes en términos de educación y salud propia de calidad, vivienda, trabajo digno, tierra- territorio y sistemas productivos, emprendimientos socio-económicos y culturales que cuente con el espíritu y la participación activa de los pueblos afros.

Segundo

Las y los afrodescendientes, de manera unida, consensuando nuestros pensamientos, conocimientos, saberes y voces, instamos a los Estados crear las condiciones para que los pueblos Afrodescendientes sean los artífices en la reconstrucción, conservación y diseminación de nuestras historias como pueblos, para salir de los procesos de invisibilización, racismo y discriminación a los que nos hemos visto sujetos.

Tercero

Pedimos que nuestro desarrollo con identidad afro y collective wellbeing, sea del concurso de todos los Afrodescendientes y de la sociedad en general, a los que deben de sumarse el acompañamiento de instituciones académicas, culturales y de gobiernos y sus estructuras institucionales que buscan en el horizonte coadyuvar a la de-colonización del ser y del pensamiento del Pueblo Afrodescendiente, rompiendo las barreras fronterizas.

Cuarto

Exhortamos a los Estados Nacionales la apertura de procesos de diálogo franco y reflexivo que se constituya en mecanismo de comunicación, información y coordinación entre las instancias que atienden asuntos de Afrodescendientes junto a las organizaciones afros, a fin de posicionar las temáticas de desarrollo en las agendas políticas, económicas, sociales, culturales, medioambientales, entre otros.

Quinto

Pedimos a los Estados respetar el ejercicio del derecho consuetudinario como una práctica ancestral en la aplicación de la justicia comunitaria del pueblo Afrodescendiente y el respeto de las manifestaciones de nuestra espiritualidad.

Dado en la Ciudad de Bilwi, Puerto Cabezas, Región Autónoma Costa Caribe Norte, Nicaragua, Centro América a los 17 días del mes de Agosto del año 2017.

Firmamos:

Liza Lindo

Eleanor Woods

Yuri Zapata W.

Salomón Ramírez M.

Neyda Dixon

Charlotte Cruz Bush

Yilda Vanessa López G.

Ramón E. Perea Lemos

George Henriquez Cayasso

Omara Gutiérrez Thomas

Kendall Cayasso Dixon

Michael McGregor Joseph

Raquel Ribeiro

Julie Cupples

Charlotte Gleghorn

Diandra Daniels

Betsy González

Daisy George

Dolene Miller

Nora Newball

Cecilia Moreno Rojas

Zulma C. Valencia

Shira Miguel Downs

Carol Amy Forbes Medina

Karen Salomon Sinclair

Deborah Bush­­

Dixie Lee S

 

Puerto Cabezas-Managua: The most gruelling bus journey on the planet?

Puerto Cabezas-Managua. A 12 hour journey in a private vehicle takes 19 hours by bus

Last week thanks to the support of an AHRC networking grant to develop initiatives around the UN Decade for People of African Descent, scholars and activists from the University of Edinburgh, URACCAN, African Voices of Nicaragua (AVOCENIC) and the Nicaraguan Institute of Culture held a forum in Bilwi (Puerto Cabezas) on the North Caribbean Coast of Nicaragua to debate the challenges facing Afro-descendant Central Americans and to explore the opportunities that the Decade might offer. Participants travelled to the event from Honduras, Panama, Costa Rica, Colombia and Scotland, as well as from Bluefields in the South Caribbean and joined a large contingent of local Bilwi-based Black Creole leaders and activists. It was an extremely productive event that proved to be a much needed space for knowledge exchange and reflection, that was well covered by several local media operations and that led to the signing of the Bilwi Declaration – more on all this to follow.

Such an event was necessary because in Nicaragua and other parts of Central America, Afro-descendant populations have been forced to resist epistemic, cultural and political exclusion by mestizo-dominated governments and institutional and everyday racisms. The Caribbean Coast of Nicaragua, where the majority of Nicaraguans who identify as Black, Creole and Afro-descendant live, was never colonized by Spain but was violently annexed by the state of Nicaragua in 1894. Since then, Afro-descendant and indigenous peoples of the Caribbean Coast, collectively known as Costeños, have been fighting for their rights to land, language, and culture as well as for the material outcomes of development, including clean water, electricity, education, healthcare, employment, and housing. In all these dimensions, the Costeños are worse off than the Pacific-based mestizo-identified population. There is an urgency to the demands of Afro-descendants, a sense that their culture and continued collective existence as people are threatened by the growing dominance of Spanish-speaking mestizo culture as well as by persistent racism and socio-economic exclusion. Our forthcoming book documents the state-led attempts to stifle the struggle for autonomy and land rights. It discusses how the current Nicaraguan government led by Daniel Ortega implements a strategy of ignoring some of the country’s most serious problems, especially those that affect the people on the Caribbean Coast that disrupt the ideology of mestizaje on which the Nicaraguan nation-state is built.

Our forum was held during a difficult time for Bilwi residents. The town is currently suffering both water and electricity shortages and the municipal council, led by regional and indigenous political party Yatama, is struggling to keep up with garbage collection. One of the main reasons for these challenges according to the municipal government is that the central government has only transferred just over 10 per cent of the funds – 3.8 million córdobas instead of $30 million – it is supposed to have transferred. This failure is compromising the council’s ability to carry out ongoing public works, maintain infrastructure and deliver social services. One can speculate why the funds have not been transferred but it might well be an attempt by the central government to wrest control of the municipal council of Bilwi off Yatama in the coming municipal elections in November. A lack of funds will prevent projects being executed and might therefore make the Yatama-led council look like a failure in the eyes of the electorate. Yet most Nicaraguans are now familiar with the efforts of the FSLN to maintain and extend their grip on power by any possible means. The municipal elections of 2012 and last presidential elections of 2016 were widely seen as fraudulent. The 2016 elections produced substantial protests and confrontations in Bilwi.

On Friday 18 August, our forum concluded, those of us who had travelled to Bilwi from other countries and other parts of Nicaragua were leaving. It was our attempt to leave and the manner in which we left that really captured both the current crisis and the long-term neglect of the Caribbean Coast by central government, both this one and the preceding ones. I have been working on the Coast for the past decade and I have always travelled there from Managua by plane on La Costeña. The flight takes a little more than an hour and costs about $80 each way. There are also flights three times a week from Bilwi to Bluefields that also take around an hour.

One of our party had managed to leave for Managua on the first flight in the early morning. The rest of us (12 people in total) were travelling on the midday flights to Bluefields and Managua or the late afternoon flight to Managua. Five of us had international connections from Managua to Colombia, Costa Rica, Panama and the UK later that day or early on Saturday. When the second group left for the airport at around 10am they found the airport had been occupied by Yatama protestors. The protest was organized by workers of the municipal council and led by the mayor, Reynaldo Francis, and its main demand was the immediate transfer of funds from the central government. All flights to and from Puerto Cabezas were therefore suspended.

We had to change our international connections before travel or lose them. In the hope that the protest would be over the following day and we could get to Managua on Saturday, we changed them to Sunday. It cost almost $600 to do so. We got up early on Saturday morning to get to the airport by 6am but learned that it was still occupied and that no flights would be leaving that day. So we had to take a decision; stay put indefinitely while incurring huge costs for accommodation and flight changes or try and leave by bus. We opted for the latter, in part because I couldn’t get any advice from La Costeña, my employer, my insurance company or the British embassy, and also because it was likely the protest would not only last but escalate, involving also road blockades. Another factor was that at that time tropical storm Harvey, which has just hit Texas, was making its way up the Nicaraguan Caribbean Coast. (It later changed course and Bilwi was not affected). In the end the airport remained closed for an entire week, endorsing our decision to leave overland.

The bus station in Bilwi (Puerto Cabezas)

The state of the road to Managua

We took a bus that departed from Bilwi at 10am and was scheduled to arrive in Managua around 5am. The road is mostly unpaved and in extremely poor condition so it takes around 19 hours to travel 500km! We needed to be at the airport by 5.30am to make the first rescheduled international flight. Those travelling to Bluefields had to take another bus and a boat as there is no land transport between the North and South Caribbean.

We travelled on one of the discarded US school buses, ubiquitous in Nicaragua and which aren’t too bad if you’re on a short daytime journey between Managua and Leon but are not suitable for long distance travel. Furthermore, this bus was in a truly appalling condition. There was of course no bathroom so we had to limit the amount of water we drank. It was bumpy, dusty, and frequently required the need to hold on. Passengers often let out screams when it felt like the bus was about to topple over on the uneven surface. Some passengers bumped their heads on the metal luggage racks above or were hit by items that fell down from them. The bus also broke down several times. The first time the drivers got out spanners and cables and got it going after about 20 minutes. Another stop involved jump leads to get the battery going again. In Rosita, we had to wait while they found someone who could weld a bit of the engine. Twice in the remote darkness the lights failed and we had to wait again for the battery to power the lights sufficiently, provoking fears we might have to wait until daybreak to continue our journey. The back door kept opening by itself, risking the lives of those sitting at the back of the bus. I don’t know much about bus standards but I feel certain that that bus would have long been condemned anywhere else in Latin America, deemed not safe for public or private transport.

We spent 19 hours in this space

The first of several breakdowns

The bus had two drivers who took it in turns to drive. They do the 19-hour journey twice a week: from Bilwi to Managua leaving Saturday and arriving Sunday, and from Managua to Bilwi leaving Wednesday arriving Thursday. Tickets cost around $20 for the entire journey and the bus has about 40 seats. They pick up a few standing passengers too who are just travelling parts of the journey. They stop very briefly for lunch and dinner and the passengers can use the bathroom in these two comedores en route. They were polite, serious and conscientious and I wished for more dignified employment for them both.

Arriving in Wawa Boom

The distance from Bilwi to Managua is not much further than the distance from Managua to San José where there is a decent road and a comfortable air conditioned bus in which you can sleep, read, and watch movies. You can get there in around seven hours including a border crossing. The whole thing makes you wonder why the Coast and indeed the people of the Coast are not deemed worthy of this much-needed social investment? Costeños need to travel the capital to do all kinds of thing and the plane is too expensive. I chatted to a Miskito woman sitting behind me who told me she had frequently made that journey as she was suffering from a heart condition and had to visit the hospital in Managua for treatment. I could not imagine putting myself through that journey more than once in my life but there are Costeños who routinely need to make this journey. This seasoned passenger knew the names of all the villages and small towns we passed through; Wawa Boom, Cuarenta y Tres, Mani Watla, Las Breñas and so on.

The ferry at Wawa Boom that took us and our bus across the River Wawa

During the interminable journey, it occurred to me that this might well be the most gruelling bus journey on the entire planet. It is not just very uncomfortable, it is very dangerous. It amply captures and illustrates the on-going neglect of the Coast by the government. As one of the Creole members of the forum wrote on my Facebook timeline:

We are so invisible …so only with those type of protest…maybe it will be on news papers but only in Spanish language. Sorry Julie you had to live the hard experience. ..the electricity, the lack of water…, the airport.. …

I felt like I had put everyone’s life at risk and feel so relieved we arrived safely. It shouldn’t have to be like this. So I really want to know the following:

Where is the paved road from Puerto Cabezas to Managua? Why has the building of this road still not commenced? It has been 30 years since the passing of the autonomy law and 27 years since the end of the war? There has been plenty of time to do this, but seemingly no political will.

Why is it deemed acceptable to the authorities that Costeños who need to travel to Managua for medical treatment, to visit relatives, apply for a visa, access a legal service, or do an exam must risk their lives?

Where is the government scheme to lease buses that would meet international safety standards to entrepreneurs? Why can’t the two young men who run this service access any kind of state support to replace their bus with something reliable and comfortable?

Why has the existing government spent more than $3 million on metallic trees in Managua before investing in essential public transport to and from the Coast?

Why does the government not send the funds to the municipal council that it is legally required to send?

Where on the road from Puerto Cabezas to Managua is the socialist, Christian and solidarity government?

I’ve just heard that the occupation of the airport has ended. I’m not sure whether the Yatama demands for the immediate transfer of funds have been met and am still trying to find out. The journey has however had a profound effect on my psyche. It has provided me with indisputable evidence that the Nicaraguan government values the lives of low-income Black and indigenous Nicaraguans less than those of mestizo Nicaraguans. I’m immensely grateful to all my travelling companions – all of them dedicated in a range of ways to courageous anti-racist struggle and Afro-descendant liberation – for their ethic of care, solidarity and friendship and for their collective approach to the situation in which we found ourselves.

The 12 people who were stranded by La Costeña after Yatama occupied the airport

 

Call for Proposals: Politics and Poetics of Afro-Latin Visibility University of Edinburgh, 2-3 November 2017

Across Latin America, Afrodescendants occupy distinct symbolic and cultural spaces within their national polities, framed according to varied racial and spatial ideologies. Despite the significance of their cultural and economic contributions to the nations of Latin America since the colonial era, they are enmeshed in colonial state and international politics which continually invisibilise and marginalise their presence. Afrodescendant struggles for dignity, human rights, cultural citizenship and well-being are compromised by enduring acts of racism and discourses of mestizaje which seek to assimilate difference and uphold established systems of privilege.

In order to resist and overturn the prolonged abuses enacted against their communities, Afrodescendant intellectuals, artists and civil society leaders mobilise audiovisual tactics to enhance their cultural and political capital, influence the political agenda and draw recognition for their vibrant cultural practices. Organised as part of the AHRC-funded International Network, ‘Afro-Latin (in)visibility and the UN Decade: Cultural politics in motion in Nicaragua, Colombia and the UK’, this two-day gathering at University of Edinburgh will probe how film and media intervene in debates of cultural and political recognition and articulate nuanced connections between aesthetics and politics. These two privileged representational forms offer crucial intercultural possibilities where Afro-descendant peoples can articulate their demands to diverse constituencies, including international audiences and diasporic Black audiences. Many communitarian groups seek to build connections with kindred organisations and facilitate dialogue in order that Afro-descendants might strategise and share experiences for their cultural and political survival in conversation with other experiences from the diaspora. The Edinburgh seminar is organised in this spirit and with a keen interest in how the arts channel cultural imaginaries, subvert the geopolitical gaze, and envision Afrodescendant cultural politics and transregional linkages.

We are delighted to announce that the confirmed keynote speaker is Juliet Hooker, from Brown University, who will open the two-day gathering on Thursday 2nd November at 5pm. The event will also draw on the experiences of invited speakers Ramón Perea Lemos, from the Colombian organisation Carabantú, responsible for organising the international Kunta Kinte film festival, Dixie Lee, Director of the Institute for the Study and Promotion of Autonomy (IEPA) at URACCAN university in Nicaragua and presenter of Building Our Wellbeing Together, Canal 5’s fortnightly Afro-descendant issues programme, and Roberto Zurbano, activist, literary critic, researcher at Casa de las Americas, Cuba. Hosted in association with the film festival Africa in Motion, the second day will culminate with a selection of films curated by the Network steering committee and Africa in Motion. A featured strand of the festival will also include works curated by the Network.

Proposals are sought for presentations – 20-minute academic papers, 10-minute position presentations, roundtables – which engage with the topic of Afro-Latin film and media and which are invested in expanding the networks of collaboration between UK-based initiatives and the Latin American participants in the Network. We are particularly interested in interventions that highlight the power and possibility of comparative and transnational solidarities; however, participants should be aware that the official languages of the event will be BOTH Spanish and English. Please indicate whether or not you are able to work in both Spanish and English.

Expressions of interest and a brief outline of the proposed contribution should be sent no later than 15 September 2017 to the organisers Julie Cupples and Charlotte Gleghorn at:

afrolatinresearch@gmail.com

We can offer a small number of bursaries of up to £100 for participants. Please indicate whether you would like to be considered for a bursary and the likely amount you wish to apply for. If you don’t need a bursary or only need a part bursary (because you live in or close to Edinburgh and/or you have somewhere to stay), do let us know as that will help with our planning. For approved expenses to be reimbursed, we will need official receipts for travel fares and/or accommodation.

Tame Iti’s media journey flips notion of violence

An article about my ongoing work on Tame Iti and the celebritization of indigeneity was published on Newsroom on 20 June.  The full article can be found here

Comunicación de riesgos en Centroamérica: La naturaleza, la colonialidad y la convergencia mediática

Lo que sigue es el texto de la presentación que di en Antigua, Guatemala el 20 de marzo de 2017, en el Taller “HazMap” financiado por el Global Challenges Research Fund (GCRF) y convocado por Eliza Calder, Alistair Langmuir, Neil Stuart y Julie Cupples de la Universidad de Edimburgo

Antigua, Guatemala Taller HazMap del 20 al 24 de Marzo de 2017

Muy buenos días a todas y a todos, es un placer estar aquí con ustedes, y agradezco muchísimo su participación en este evento. Mi nombre es Julie Cupples, soy geográfa cultural de la Universidad de Edimburgo, llevo muchos años trabajando en Centroamérica, sobre todo en Nicaragua, y también un poco en Costa Rica. Mi trabajo es de índole cualitativa, informado principalmente por la teoría posestructuralista, feminista y descolonial. Me alegro mucho de que estén aquí mis dos colaboradores de Nicaragua, Dixie Lee de URACCAN e Irving Larios de INGES. No podría hacer el trabajo que hago sin su apoyo tanto práctico como intelectual.

Yo no trabajo con los mapas de riesgo, pero sí trabajos en cuestiones de desastres y con los medios de comunicación. He trabajado con comunidades afectadas por el Huracán Mitch que afectó la parte central y occidental de Nicaragua en 1998, y con sobrevivientes de Huracán Félix que afectó la Costa Caribe Norte de Nicaragua en 2007. Desde 2007, he estado trabajando en un proyecto sobre la convergencia mediática, es decir estoy interesada en los cambios que hay en el entorno mediático, tanto los positivos como los negativos, y en el uso de los recursos tecnológicos en la lucha por la ciudadanía cultural sobre todo por los grupos indígenas y afrodescendientes. En el contexto nicaragüense y costarricense por ejemplo estoy intentando documentar el uso de los medios, sobre todo televisión y radios comunitarias y los medios sociales como Facebook y YouTube para los fines políticos y culturales. Debido a importantes cambios tecnológicos, resulta que muchos grupos sociales marginados ya tienen las herramientas para producir sus propios medios y compartir y modificar los medios producidos por otros. En la Costa Caribe de Nicaragua y Costa Rica, los grupos indígenas y afrodescendientes están creando su propia producción mediática para impugnar su exclusión social, para aumentar su visibilidad política, para luchar por la revitalización cultural o lingüística, y para poner en circulación contradiscursos y representaciones más positivas. Esta producción afirma la importancia de comunicar de una forma culturalmente apropiada y la importancia de poder controlar las representaciones que se ponen a circular. Entonces este trabajo requiere un enfoque descolonial, ya que el colonialismo significa que los conocimientos latinoamericanos se consideran como inferiores a los conocimientos eurocéntricos. Entonces trabajar de una forma descolonial significa someter la ciencia europea basada en la idea problemática de la universalidad a una revisión crítica. Estos son más o menos mis preocupaciones intelectuales principales.

Krukira en la Costa Caribe de Nicaragua después de Huracán Felix en 2007

Lo que pretendemos hacer aquí en este encuentro es una tarea importante pero al mismo tiempo sumamente compleja, entonces lo que quiero hacer ahorita es señalar algunas de las complejidades teóricas que en mi opinión deberíamos tener en cuenta. Son tres temas.

(1) Los desastres no son naturales

Hay un artículo muy bueno de Neil Smith publicado en 2006 que afirma por qué es peligroso hablar de “desastres naturales” y dice lo siguiente:

En cada fase y aspecto de un desastre – causas, vulnerabilidad, preparación, resultados y respuesta, y reconstrucción – los contornos del desastre y la diferencia entre quién vive y quién muere es en mayor o menor medida un cálculo social (Smith 2006, la traducción al español es mía).

Permítanme desarrollar estas ideas con más profundidad. Estamos intentando crear aquí una red interdisciplinaria, lo cual implica superar o por lo menos negociar las importantes diferencias epistemológicas que existen. Hay una división disciplinaria entre los científicos físicos que están enfocados en la cuestión de los llamados riesgos naturales y los académicos que trabajamos en las ciencias sociales o humanidades cuyo trabajo está enfocado en los desastres y en sus efectos en las comunidades y los seres humanos. Para nosotros, evocar la naturaleza es bastante problemático, porque la naturaleza en el pensamiento occidental constituye una forma binaria de ver el mundo, donde lo natural se ve opuesto a lo cultural o a lo social. Yo prefiero hablar de riesgos ambientales porque si echamos la culpa a la naturaleza, corremos el riesgo de no comprender a fondo los factores sociales, culturales, políticos y económicos, es decir los factores que no tienen nada que ver con la naturaleza, y que suelen ser más importantes en la creación del desastre. Cuando hay sufrimiento humano, pérdidas de vida o daños infraestructurales después de un terremoto, huracán o erupción volcánica, lo que más contribuye al sufrimiento es la exclusión social o el abandono político. Además tenemos que tener mucho cuidado con el concepto de la resiliencia porque se articula muy fácilmente con discursos neoliberales que expresan la opinión de que algunos lugares e incluso algunas personas no merecen ser salvados, o que los individuos son los culpables de sus dificultades como resultado de un fracaso de la auto-responsabilidad. La resiliencia no viene tanto de tener la correcta información científica o el comportamiento correcto en un momento específico sino de no tener que vivir en la pobreza, de tener un trabajo digno y una casa bien construida y titulada, de tener acceso a un sistema de salud adecuado, o de poder vivir una vida libre de violencia. Hay demasiados centroamericanos que no tienen acceso a estas cosas por los legados coloniales y por el modelo económico dominante. Prepararse para una erupción volcánica o un terremoto que puede no venir nunca o que vendrá en un momento no determinado no es prioridad cuando hay que ver cómo se lleva comida a la mesa hoy y cómo se consigue el tratamiento médico que un familiar requiere de forma urgente. Las personas de bajos ingresos siempre tienen que decidir cuales de los riesgos a que se enfrentan van a priorizar. Entonces, es muy importante pensar coyunturalmente – considerar el contexto cultural y político en que estamos trabajando – e intentar descentrar el evento de riesgo. Significa aceptar que estos acontecimientos se desarrollan dentro de contextos sociales, culturales y políticos particulares, contextos que pueden contribuir a exacerbar el riesgo que presenta el huracán o terremoto.

Además, tenemos que intentar asegurar que un enfoque cartográfico en los movimientos de lava o cambios en placas tectónicas no exima a los gobiernos nacionales o municipales de sus responsabilidades de crear políticas que reduzcan la pobreza o redistribuyan la riqueza. El punto de partida es un reconocimiento de que Centroamérica es una región muy desigual – hay una minoría superrica que vive como los ricos en cualquier parte del mundo, y una clase campesina y trabajadora desposeída que no tiene acceso a los componentes básicos de una vida digna. Hay personas que viven en zonas peligrosas que son propensas a deslizamientos o inundaciones pero lo hacen no porque no comprendan la información científica o oficial sino para tener acceso a fuentes de trabajo informal o porque han sido desplazados de otros lugares por grandes empresas agroindustriales. Además, aunque los grupos indígenas y afrodescendientes de Centroamérica han hecho importantes avances políticos y legislativos, continúan enfrentándose a múltiples formas de violencia, discriminación, desplazamiento y folklorización, procesos que son muchas veces respaldados por el estado. En Nicaragua, hay un discurso estatal que afirma la autonomía de la Costa Caribe como proceso positivo pero el gobierno hace la vista gorda a la falta de seguridad territorial en las tierras ancestrales.                Entonces es crucial que nos concentremos en la coyuntura, en el conjunto actual de circunstancias económicas, sociales, culturales y políticas y legados históricos que hacen que la vida cotidiana sea un desafío para la gente en un contexto propenso a riesgos. Porque las personas menos pobres y más saludables y con mayores niveles de educación y con casas bien construidas son menos vulnerables en el momento de un terremoto o una erupción volcánica. Entonces un desafío muy grande para nosotros es pensar como vamos a unir los mapas que producimos con las luchas por mejorar las condiciones de vida. Hay que conectar los riesgos ambientales con los riesgos políticos, económicos, sociales y culturales.

(2)  Los mapas y la colonialidad

Una de las propuestas principales de la teoría descolonial es que el colonialismo formal ha terminado pero la colonialidad persiste. Es decir, las naciones centroamericanas son independientes pero persisten las actitudes y formas de exclusión creadas durante la era colonial, creando una especie de colonialismo interno. Una de las razones por las que los Costeños en Nicaragua quieren tener sus propios medios es porque han sido muy negativamente retratados en los medios nacionales. La televisión, la radio y los periódicos de Nicaragua son culpables de reproducir discursos coloniales, racistas o estigmatizantes de la Costa Caribe y de sus habitantes que hacen mucho daño. Una cosa parecida ocurre con la comunicación cartográfica, ya que la cartografía igual que otros medios tiene orígenes coloniales. Como ha señalado Jeremy Crampton (2016), muchos libros sobre la historia cartográfica afirman que mapear es un proceso universal, que la cartografía empezó antes de la escritura, pero en realidad la cartografía está implicada en el colonialismo y en la construcción del poder del estado. Es decir, los mapas han sido utilizados para emprender y legitimar el colonialismo. Entonces, tenemos que reconocer que los mapas no están divorciados de las relaciones de poder existentes, es decir crear una representación cartográfica de algo no es nunca un acto neutral ni uno meramente técnico.

Sin embargo, esto no significa que debiéramos no mapear, porque es posible contramapear. La cartografía comenzó como un instrumento colonizador pero también es cierto que las tecnologías cartográficas han sido útiles en las reivindicaciones territoriales indígenas y han permitido a muchos grupos afirmar su derecho a sus tierras ancestrales. Pero al mismo tiempo hay que reconocer que los pueblos indígenas y afrodescendientes en Centroamérica tienen una relación bastante difícil con los mapas, porque mapear significa tener que cumplir con las normas cartográficas eurocéntricas que son muy distintas de las formas indígenas de conocer el territorio. Además, como el libro reciente de Joe Bryan y Denis Wood (2015) ha señalado, la cartografía se ha convertido en arma utilizada por los militares estadounidenses para recopilar datos geoespaciales en las partes conflictivas o sensibles del mundo. Hace unos años, nuestra disciplina la geografía fue muy afectada por un escándalo. Hubo un proyecto Mexico Indígena que pretendía mapear tierras indígenas de Oaxaca liderado por dos geógrafos de la Universidad de Kansas. Pero resultó que el proyecto fue financiado por la Oficina de Estudios Militares Extranjeros en los Estados Unidos y una empresa de armas Radiance Technologies. Cuando los grupos indígenas oaxaqueños descubrieron que el proyecto cartográfico fue financiado por el ejército estadounidense como parte de su estrategia para recopilar datos geoespaciales de todo el mundo con fines de contrainsurgencia, lo denunciaron como geopiratería. Así que los mapas y la cartografía pueden provocar sospechas o ansiedad. Incluso si los mapas que ayudamos a producir buscan apoyar y no dañar a las poblaciones marginadas, el hecho de que dependen de modos de representación eurocéntricos significa que su utilidad puede ser limitada. Como ha señalado Michel de Certeau (1996), los mapas modernos se basan en la racionalidad científica o el establecimiento cartesiano de coordenadas, mientras que las tácticas espaciales utilizadas por los practicantes u operadores para moverse en el espacio a menudo obedecen a una lógica bastante diferente. Es posible que los habitantes que viven en una zona expuesta a un riesgo ambiental conozcan la zona que habitan de una forma culturalmente especifica y si un mapa de riesgo omite esta forma de conocer el espacio, puede fracasar. Como escribe de Certeau (1996: 132), “si se toma el “mapa” bajo su forma geográfica actual, aparece que en el curso del período marcado por el nacimiento del discurso científico moderno (del siglo XV al XVII), lentamente se libró de los itinerarios que eran su condición de posibilidad”. Entonces, si la idea nuestra es diseñar mapas de riesgo que fomentan un comportamiento más resistente entre las víctimas potenciales en áreas propensas a riesgos, necesitamos considerar como dice de Certeau “Allí donde el mapa corta, el relato atraviesa” (1996: 141), el relato es topológico en vez de topográfico. En Matagalpa, una de mis entrevistadas sobreviviente del Huracán Mitch me contó que antes del huracán había adoptado a un niño, Orlando, que había sido maltratado por sus familiares biológicos. Ramona vivía en un lugar peligroso a orillas del Río Grande de Matagalpa. Durante el Mitch el río inundó y llenó su casa con agua durante la noche. Todos sus hijos lograron salir con seguridad con su padre menos el hijo adoptivo Orlando. Ramona se quedó atrás para buscarlo. En este punto, la electricidad falló y el interior de la casa se hundió en la oscuridad. Los vecinos le gritaban que saliera, ya que toda la casa estaba empezando a moverse y estaba a punto de ser barrida. De repente, Ramona recordó que había un montón de leña de mango en el rincón de la casa, que ella me describió como un “mensaje de Dios”. Buscaba en la oscuridad hasta encontrar la leña, las piernas de Orlando salían de la madera pero tenía la cabeza enterrada. Lo agarró por las piernas, lo sacó y salió de la casa con segundos de sobra antes de que desapareciera por el río. Orlando fue herido pero sobrevivió. Y mientras Ramona se quedó sin hogar, se sintió feliz de haber rescatado a Orlando por segunda vez y también sintió una sensación de revitalización espiritual (Cupples 2007). Este es el tipo de comportamiento espacial que emerge durante un evento de desastre que no podría ser fácilmente fijado o anticipado en un mapa.

(3) Los mapas como medios y la convergencia mediática

También me gustaría que pensáramos en los mapas de riesgo no como medios aislados sino como parte de un entorno mediático convergente. La convergencia mediática es un concepto que estamos utilizando para pensar en las maneras en que los cambios tecnológicos puede utilizarse para fines sociales, culturales o políticos. En condiciones de convergencia de medios, los textos y los discursos cruzan las plataformas tecnológicas. Además los desastres sobre todo los más grandes son eventos muy mediatizados. Un artículo que publicamos en 2014 demostró el efecto de la mediación y la remediación del huracán Felix en Nicaragua y el huracán Katrina en New Orleans (véase Cupples y Glynn 2014). Durante los eventos de desastre, un conjunto de prácticas de representación que son ideológicamente conservadoras tienden a circular. No es infrecuente, por ejemplo, que la cobertura mediática dominante describan huracanes y terremotos destructivos como fenómenos altamente localizados, naturales, inevitables y como interrupciones que están más allá del control humano. Tales marcos tienden a pasar por alto el hecho de que los desastres no suceden de manera repentina, sino que se manifiestan debido a formas de abandono, marginación y discriminación establecidas. Además estos marcos tienden a privilegiar ciertos conocimientos y desestiman a otros, tales como los conocimientos indígenas o afrodescendientes. Además, la cobertura de los medios de comunicación dominantes tiende a exagerar el caos, el sufrimiento y la ruptura social. Muchas veces los reporteros se filman ante un edificio derrumbado. También hay una tendencia de celebrar la resiliencia humana o el heroísmo. Pero en el entorno mediático actual también circulan conocimientos alternativos y populares sobre las causas de a largo plazo de la devastación y la falta de la respuesta del estado, conocimientos que son informados por las condiciones materiales de la vida. La circulación discursiva de perspectivas alternativas o marginales significa que el potencial siempre existe para que estas perspectivas ganen tracción. El artículo demuestra cómo los comunicadores interculturales de Bilwi o los bloggers de New Orleans han destabilizado la idea del desastre natural – en ambos casos hubo un abandono social racializado por parte del estado, y la producción mediática de los pueblos subordinados se insertaba en los medios dominantes para generar nuevas formas de dar sentido al desastre. Así funciona la convergencia. Significa que los mapas digitales interactivos aparecen a través del entorno mediático y se puede acceder de diferentes maneras en diferentes plataformas. Como dije, los grupos indígenas y afrodescendientes en la Costa Caribe de Nicaragua han mapeado digitalmente sus tierras como parte de procesos legislativos de demarcación o titulación de tierras. La cartografía les facilita el reconocimiento legal, pero no impide la invasión ilegal de sus tierras por colonos violentos, no impide la tala de sus bosques o la contaminación de sus ríos. Así que estos grupos y sus defensores están usando la televisión comunitaria y la radio y medios sociales como YouTube para disputar la presencia de estos colonos en sus tierras ancestrales (véase Cupples y Glynn 2017, manuscrito en prensa). Entonces necesitamos considerar las relaciones y conexiones entre los mapas de riesgo y otros medios, tales como la radio, la televisión y los medios sociales. Es cierto que el arte de mapear se ha democratizado – los ciudadanos comunes y corrientes están creando mapas, mapear ya no está exclusivamente en las manos de los expertos o las agencias de gobierno, pero al mismo tiempo hay que reconocer que para muchos centroamericanos el medio que más utiliza es la radio local y comunitaria, aunque el uso de medios sociales tales como Facebook se está acelerando muchísimo. Nuestras investigaciones han revelado el papel muy importante de la radio y del uso de YouTube para responder a las crises ambientales, sociales y políticos.

Yo viví los terremotos de Christchurch en Nueva Zelanda en 2010 y 2011 y hay esta página de Facebook You Know You’re from Christchurch When …, que tiene miles de seguidores. Mezcla el humor y la solidaridad comunitaria con la información oficial sobre el desastre y el proceso de reconstrucción, incluye a veces los mapas de riesgo y clips de los noticieros y los usarios de esta página pueden contribuir a dar sentido al proceso de reconstrucción. Una forma convergente de compromiso cívico comienza a formarse alrededor del peligro sísmico, lo cual creo que es muy positivo. Entonces vamos a ver si los miembros de la red podemos generar ideas sobre cómo podríamos articular los mapas de riesgo con los medios más accesibles tales como la radio y el Facebook y así incrementar su efectividad.

Referencias

Bryan J and Wood D (2015) Weaponizing Maps Indigenous Peoples and Counterinsurgency in the Americas. New York: Guilford Press

Crampton J W (2016) Mappings. In N C Johnson, R H Schein and J Winders (eds) The Wiley-Blackwell Companion to Cultural Geography. Malden: Wiley Blackwell, pp.423-436

Cupples J (2007) Gender and Hurricane Mitch: Reconstructing subjectivities after disaster. Disasters: The Journal of Disaster Studies, Policy and Management 31(2): 155-175

Cupples J and Glynn K (2014) The mediation and remediation of disaster: Hurricanes Katrina and Felix in/and the new media environment. Antipode: A Radical Journal of Geography 46(2): 359-381

Cupples J and Glynn K (2017) Shifting Nicaraguan Mediascapes: Authoritarianism and the Struggle for Social Justice. Cham: Springer

de Certeau M (1996) La Invención de lo Cotidiano 1: Artes de Hacer. México: Universidad Iberoamericana

Smith N (2006) There’s no such thing as a natural disaster: Understanding Katrina. SSRC Perspectives from the Social Sciences http://understandingkatrina.ssrc.org/Smith/

 

My tribute to Professor Eric Pawson

From the UC Chronicle 44(12) 2009

Last Friday I went back to my old department, the Department of Geography at the University of Canterbury, to attend the retirement party of Professor Eric Pawson, my former PhD supervisor, colleague and head of department. I wasn’t asked to speak at the event, which is fine because lots of other people did, but I would like to acknowledge publicly how fortunate I was to have worked with Eric for almost 15 years from the late 90s until my departure from Canterbury at the end of 2012. I also want to do so because of a sense that Eric’s style of leadership is something that is sadly in increasingly short supply in the neoliberal university and it is worth reflecting on why it is that is so and how things might be different.

As a PhD supervisor, Eric was wonderful. Although we were both cultural geographers, our research interests were quite different. But he took my feminist thesis on single motherhood in post-revolutionary Nicaragua in his stride and managed to give me lots of academic freedom – something I feel I might not have had to the same extent if I’d stayed in the UK to do my PhD – while also providing significant intellectual input. I didn’t appreciate until later how such a balance is really difficult to achieve. His supervision always felt constructive and Eric never allowed me to doubt my work or myself, although would quite sternly draw attention to my weaknesses, such as whenever I was taking my feminist hyper-reflexivity too far.

As a member of the academic staff after my PhD, Eric was fundamental in helping my career to develop. He is the best head of department I have ever had by far. Given the way that things are changing in higher education, it is likely too that he will be the best I will ever have. Unlike many heads in contemporary institutions across the UK and New Zealand, Eric did not buy into the culture of audit and surveillance that pervades our institutions. He never internalized the “line manager” subject position; he was always a colleague, mentor and advisor rather than someone engaged in “performance management”. He never believed that academics need to be constantly surveilled and always made to feel a bit anxious, because otherwise we will get up to no good. As head, Eric was a senior scholar that cared about people and geography, and about both teaching and research. And his efforts went into maximizing us as researchers and teachers, giving us both autonomy and unconditional support, which was the most effective way to achieve what might now be referred to as “excellence” or “impact”. Of the many complimentary things said about Eric on Friday, one was that he was “on everybody’s side”. That is a form of leadership that I think is increasingly endangered.

Eric was the anti-neoliberal embodiment of the managerial approach. He always maintained a healthy ironic stance towards the neoliberal university and as head he sought bottom-up practical solutions to the challenges that faced us as academics or as a department. Decisions were taken collectively and democratically rather than being imposed in a top-down way. Even when you disagreed with the way forward, you could live it with what was decided because you’d been included in the deliberations. He trusted us completely as colleagues and professionals – any modes of surveillance came from elsewhere (TEC, College, PBRF) but never from Eric. We published a paper together on the PBRF (the New Zealand equivalent of the REF) based on our experiences. Despite the different ways in which we were located in this process, we both saw it as something unfortunate to be negotiated, subverted and turned to our advantage. As Liz Morrish and others have noted writing on UK universities, in many institutions the REF has become a toxic instrument of discipline used to impose unattainable and stress-inducing targets, the casualties of which are staff wellbeing at work, collegiality and learning conditions for our students. Leadership for Eric was however about reflecting with us on the intellectually impoverishing dynamics of instruments such as PBRF and striving to keep their negative impacts to a minimum, while working to help us achieve the highest possible scores we could. To the best of his ability, Eric always tried to remove the obstacles – financial, practical, and intellectual – that stood in the way of my achieving my potential. He helped me to get promoted and was my strongest advocate during those processes. He told me frequently that I was trying to do too much and should cut down. He made sure that I got the funding I needed, especially for fieldwork in Nicaragua, and that I got to do the teaching and research I cared about. He was enthusiastic about my successes, indeed about everyone’s successes, while never engaging in acts of self-promotion himself. I’m especially grateful for the good work we did together – including the special issue of the New Zealand Geographer in 2009 (see image), the 2010 New Zealand Geographical Society conference in Christchurch, the PBRF article, the successful prevention of a forced merger with the Department of Geology – and for his support in helping me to get the Marsden grant on media convergence (that in the end I had to do away from Canterbury) and for letting me reschedule classes right in the middle of the teaching semester so I could go to the UK when my sister had an accident. I realize that Eric’s leadership provides me with resources for thinking about how we can do the kinds of things that Liz Morrish is talking about, how we can make things more sane for ourselves, our colleagues and our students, while still doing excellent research and teaching.

So I am grateful to have had Eric as a colleague and mentor for so long and for the self-affirming and positive environment in which I got to work for a number of years thanks to him. I am also grateful for the good advice on so many matters, and the ongoing support that he has given to both me and Kevin since our departure from UC.

Have a happy retirement, Eric, you really deserve it.