Tag Archives: riesgos

Comunicación de riesgos en Centroamérica: La naturaleza, la colonialidad y la convergencia mediática

Lo que sigue es el texto de la presentación que di en Antigua, Guatemala el 20 de marzo de 2017, en el Taller “HazMap” financiado por el Global Challenges Research Fund (GCRF) y convocado por Eliza Calder, Alistair Langmuir, Neil Stuart y Julie Cupples de la Universidad de Edimburgo

Antigua, Guatemala Taller HazMap del 20 al 24 de Marzo de 2017

Muy buenos días a todas y a todos, es un placer estar aquí con ustedes, y agradezco muchísimo su participación en este evento. Mi nombre es Julie Cupples, soy geográfa cultural de la Universidad de Edimburgo, llevo muchos años trabajando en Centroamérica, sobre todo en Nicaragua, y también un poco en Costa Rica. Mi trabajo es de índole cualitativa, informado principalmente por la teoría posestructuralista, feminista y descolonial. Me alegro mucho de que estén aquí mis dos colaboradores de Nicaragua, Dixie Lee de URACCAN e Irving Larios de INGES. No podría hacer el trabajo que hago sin su apoyo tanto práctico como intelectual.

Yo no trabajo con los mapas de riesgo, pero sí trabajos en cuestiones de desastres y con los medios de comunicación. He trabajado con comunidades afectadas por el Huracán Mitch que afectó la parte central y occidental de Nicaragua en 1998, y con sobrevivientes de Huracán Félix que afectó la Costa Caribe Norte de Nicaragua en 2007. Desde 2007, he estado trabajando en un proyecto sobre la convergencia mediática, es decir estoy interesada en los cambios que hay en el entorno mediático, tanto los positivos como los negativos, y en el uso de los recursos tecnológicos en la lucha por la ciudadanía cultural sobre todo por los grupos indígenas y afrodescendientes. En el contexto nicaragüense y costarricense por ejemplo estoy intentando documentar el uso de los medios, sobre todo televisión y radios comunitarias y los medios sociales como Facebook y YouTube para los fines políticos y culturales. Debido a importantes cambios tecnológicos, resulta que muchos grupos sociales marginados ya tienen las herramientas para producir sus propios medios y compartir y modificar los medios producidos por otros. En la Costa Caribe de Nicaragua y Costa Rica, los grupos indígenas y afrodescendientes están creando su propia producción mediática para impugnar su exclusión social, para aumentar su visibilidad política, para luchar por la revitalización cultural o lingüística, y para poner en circulación contradiscursos y representaciones más positivas. Esta producción afirma la importancia de comunicar de una forma culturalmente apropiada y la importancia de poder controlar las representaciones que se ponen a circular. Entonces este trabajo requiere un enfoque descolonial, ya que el colonialismo significa que los conocimientos latinoamericanos se consideran como inferiores a los conocimientos eurocéntricos. Entonces trabajar de una forma descolonial significa someter la ciencia europea basada en la idea problemática de la universalidad a una revisión crítica. Estos son más o menos mis preocupaciones intelectuales principales.

Krukira en la Costa Caribe de Nicaragua después de Huracán Felix en 2007

Lo que pretendemos hacer aquí en este encuentro es una tarea importante pero al mismo tiempo sumamente compleja, entonces lo que quiero hacer ahorita es señalar algunas de las complejidades teóricas que en mi opinión deberíamos tener en cuenta. Son tres temas.

(1) Los desastres no son naturales

Hay un artículo muy bueno de Neil Smith publicado en 2006 que afirma por qué es peligroso hablar de “desastres naturales” y dice lo siguiente:

En cada fase y aspecto de un desastre – causas, vulnerabilidad, preparación, resultados y respuesta, y reconstrucción – los contornos del desastre y la diferencia entre quién vive y quién muere es en mayor o menor medida un cálculo social (Smith 2006, la traducción al español es mía).

Permítanme desarrollar estas ideas con más profundidad. Estamos intentando crear aquí una red interdisciplinaria, lo cual implica superar o por lo menos negociar las importantes diferencias epistemológicas que existen. Hay una división disciplinaria entre los científicos físicos que están enfocados en la cuestión de los llamados riesgos naturales y los académicos que trabajamos en las ciencias sociales o humanidades cuyo trabajo está enfocado en los desastres y en sus efectos en las comunidades y los seres humanos. Para nosotros, evocar la naturaleza es bastante problemático, porque la naturaleza en el pensamiento occidental constituye una forma binaria de ver el mundo, donde lo natural se ve opuesto a lo cultural o a lo social. Yo prefiero hablar de riesgos ambientales porque si echamos la culpa a la naturaleza, corremos el riesgo de no comprender a fondo los factores sociales, culturales, políticos y económicos, es decir los factores que no tienen nada que ver con la naturaleza, y que suelen ser más importantes en la creación del desastre. Cuando hay sufrimiento humano, pérdidas de vida o daños infraestructurales después de un terremoto, huracán o erupción volcánica, lo que más contribuye al sufrimiento es la exclusión social o el abandono político. Además tenemos que tener mucho cuidado con el concepto de la resiliencia porque se articula muy fácilmente con discursos neoliberales que expresan la opinión de que algunos lugares e incluso algunas personas no merecen ser salvados, o que los individuos son los culpables de sus dificultades como resultado de un fracaso de la auto-responsabilidad. La resiliencia no viene tanto de tener la correcta información científica o el comportamiento correcto en un momento específico sino de no tener que vivir en la pobreza, de tener un trabajo digno y una casa bien construida y titulada, de tener acceso a un sistema de salud adecuado, o de poder vivir una vida libre de violencia. Hay demasiados centroamericanos que no tienen acceso a estas cosas por los legados coloniales y por el modelo económico dominante. Prepararse para una erupción volcánica o un terremoto que puede no venir nunca o que vendrá en un momento no determinado no es prioridad cuando hay que ver cómo se lleva comida a la mesa hoy y cómo se consigue el tratamiento médico que un familiar requiere de forma urgente. Las personas de bajos ingresos siempre tienen que decidir cuales de los riesgos a que se enfrentan van a priorizar. Entonces, es muy importante pensar coyunturalmente – considerar el contexto cultural y político en que estamos trabajando – e intentar descentrar el evento de riesgo. Significa aceptar que estos acontecimientos se desarrollan dentro de contextos sociales, culturales y políticos particulares, contextos que pueden contribuir a exacerbar el riesgo que presenta el huracán o terremoto.

Además, tenemos que intentar asegurar que un enfoque cartográfico en los movimientos de lava o cambios en placas tectónicas no exima a los gobiernos nacionales o municipales de sus responsabilidades de crear políticas que reduzcan la pobreza o redistribuyan la riqueza. El punto de partida es un reconocimiento de que Centroamérica es una región muy desigual – hay una minoría superrica que vive como los ricos en cualquier parte del mundo, y una clase campesina y trabajadora desposeída que no tiene acceso a los componentes básicos de una vida digna. Hay personas que viven en zonas peligrosas que son propensas a deslizamientos o inundaciones pero lo hacen no porque no comprendan la información científica o oficial sino para tener acceso a fuentes de trabajo informal o porque han sido desplazados de otros lugares por grandes empresas agroindustriales. Además, aunque los grupos indígenas y afrodescendientes de Centroamérica han hecho importantes avances políticos y legislativos, continúan enfrentándose a múltiples formas de violencia, discriminación, desplazamiento y folklorización, procesos que son muchas veces respaldados por el estado. En Nicaragua, hay un discurso estatal que afirma la autonomía de la Costa Caribe como proceso positivo pero el gobierno hace la vista gorda a la falta de seguridad territorial en las tierras ancestrales.                Entonces es crucial que nos concentremos en la coyuntura, en el conjunto actual de circunstancias económicas, sociales, culturales y políticas y legados históricos que hacen que la vida cotidiana sea un desafío para la gente en un contexto propenso a riesgos. Porque las personas menos pobres y más saludables y con mayores niveles de educación y con casas bien construidas son menos vulnerables en el momento de un terremoto o una erupción volcánica. Entonces un desafío muy grande para nosotros es pensar como vamos a unir los mapas que producimos con las luchas por mejorar las condiciones de vida. Hay que conectar los riesgos ambientales con los riesgos políticos, económicos, sociales y culturales.

(2)  Los mapas y la colonialidad

Una de las propuestas principales de la teoría descolonial es que el colonialismo formal ha terminado pero la colonialidad persiste. Es decir, las naciones centroamericanas son independientes pero persisten las actitudes y formas de exclusión creadas durante la era colonial, creando una especie de colonialismo interno. Una de las razones por las que los Costeños en Nicaragua quieren tener sus propios medios es porque han sido muy negativamente retratados en los medios nacionales. La televisión, la radio y los periódicos de Nicaragua son culpables de reproducir discursos coloniales, racistas o estigmatizantes de la Costa Caribe y de sus habitantes que hacen mucho daño. Una cosa parecida ocurre con la comunicación cartográfica, ya que la cartografía igual que otros medios tiene orígenes coloniales. Como ha señalado Jeremy Crampton (2016), muchos libros sobre la historia cartográfica afirman que mapear es un proceso universal, que la cartografía empezó antes de la escritura, pero en realidad la cartografía está implicada en el colonialismo y en la construcción del poder del estado. Es decir, los mapas han sido utilizados para emprender y legitimar el colonialismo. Entonces, tenemos que reconocer que los mapas no están divorciados de las relaciones de poder existentes, es decir crear una representación cartográfica de algo no es nunca un acto neutral ni uno meramente técnico.

Sin embargo, esto no significa que debiéramos no mapear, porque es posible contramapear. La cartografía comenzó como un instrumento colonizador pero también es cierto que las tecnologías cartográficas han sido útiles en las reivindicaciones territoriales indígenas y han permitido a muchos grupos afirmar su derecho a sus tierras ancestrales. Pero al mismo tiempo hay que reconocer que los pueblos indígenas y afrodescendientes en Centroamérica tienen una relación bastante difícil con los mapas, porque mapear significa tener que cumplir con las normas cartográficas eurocéntricas que son muy distintas de las formas indígenas de conocer el territorio. Además, como el libro reciente de Joe Bryan y Denis Wood (2015) ha señalado, la cartografía se ha convertido en arma utilizada por los militares estadounidenses para recopilar datos geoespaciales en las partes conflictivas o sensibles del mundo. Hace unos años, nuestra disciplina la geografía fue muy afectada por un escándalo. Hubo un proyecto Mexico Indígena que pretendía mapear tierras indígenas de Oaxaca liderado por dos geógrafos de la Universidad de Kansas. Pero resultó que el proyecto fue financiado por la Oficina de Estudios Militares Extranjeros en los Estados Unidos y una empresa de armas Radiance Technologies. Cuando los grupos indígenas oaxaqueños descubrieron que el proyecto cartográfico fue financiado por el ejército estadounidense como parte de su estrategia para recopilar datos geoespaciales de todo el mundo con fines de contrainsurgencia, lo denunciaron como geopiratería. Así que los mapas y la cartografía pueden provocar sospechas o ansiedad. Incluso si los mapas que ayudamos a producir buscan apoyar y no dañar a las poblaciones marginadas, el hecho de que dependen de modos de representación eurocéntricos significa que su utilidad puede ser limitada. Como ha señalado Michel de Certeau (1996), los mapas modernos se basan en la racionalidad científica o el establecimiento cartesiano de coordenadas, mientras que las tácticas espaciales utilizadas por los practicantes u operadores para moverse en el espacio a menudo obedecen a una lógica bastante diferente. Es posible que los habitantes que viven en una zona expuesta a un riesgo ambiental conozcan la zona que habitan de una forma culturalmente especifica y si un mapa de riesgo omite esta forma de conocer el espacio, puede fracasar. Como escribe de Certeau (1996: 132), “si se toma el “mapa” bajo su forma geográfica actual, aparece que en el curso del período marcado por el nacimiento del discurso científico moderno (del siglo XV al XVII), lentamente se libró de los itinerarios que eran su condición de posibilidad”. Entonces, si la idea nuestra es diseñar mapas de riesgo que fomentan un comportamiento más resistente entre las víctimas potenciales en áreas propensas a riesgos, necesitamos considerar como dice de Certeau “Allí donde el mapa corta, el relato atraviesa” (1996: 141), el relato es topológico en vez de topográfico. En Matagalpa, una de mis entrevistadas sobreviviente del Huracán Mitch me contó que antes del huracán había adoptado a un niño, Orlando, que había sido maltratado por sus familiares biológicos. Ramona vivía en un lugar peligroso a orillas del Río Grande de Matagalpa. Durante el Mitch el río inundó y llenó su casa con agua durante la noche. Todos sus hijos lograron salir con seguridad con su padre menos el hijo adoptivo Orlando. Ramona se quedó atrás para buscarlo. En este punto, la electricidad falló y el interior de la casa se hundió en la oscuridad. Los vecinos le gritaban que saliera, ya que toda la casa estaba empezando a moverse y estaba a punto de ser barrida. De repente, Ramona recordó que había un montón de leña de mango en el rincón de la casa, que ella me describió como un “mensaje de Dios”. Buscaba en la oscuridad hasta encontrar la leña, las piernas de Orlando salían de la madera pero tenía la cabeza enterrada. Lo agarró por las piernas, lo sacó y salió de la casa con segundos de sobra antes de que desapareciera por el río. Orlando fue herido pero sobrevivió. Y mientras Ramona se quedó sin hogar, se sintió feliz de haber rescatado a Orlando por segunda vez y también sintió una sensación de revitalización espiritual (Cupples 2007). Este es el tipo de comportamiento espacial que emerge durante un evento de desastre que no podría ser fácilmente fijado o anticipado en un mapa.

(3) Los mapas como medios y la convergencia mediática

También me gustaría que pensáramos en los mapas de riesgo no como medios aislados sino como parte de un entorno mediático convergente. La convergencia mediática es un concepto que estamos utilizando para pensar en las maneras en que los cambios tecnológicos puede utilizarse para fines sociales, culturales o políticos. En condiciones de convergencia de medios, los textos y los discursos cruzan las plataformas tecnológicas. Además los desastres sobre todo los más grandes son eventos muy mediatizados. Un artículo que publicamos en 2014 demostró el efecto de la mediación y la remediación del huracán Felix en Nicaragua y el huracán Katrina en New Orleans (véase Cupples y Glynn 2014). Durante los eventos de desastre, un conjunto de prácticas de representación que son ideológicamente conservadoras tienden a circular. No es infrecuente, por ejemplo, que la cobertura mediática dominante describan huracanes y terremotos destructivos como fenómenos altamente localizados, naturales, inevitables y como interrupciones que están más allá del control humano. Tales marcos tienden a pasar por alto el hecho de que los desastres no suceden de manera repentina, sino que se manifiestan debido a formas de abandono, marginación y discriminación establecidas. Además estos marcos tienden a privilegiar ciertos conocimientos y desestiman a otros, tales como los conocimientos indígenas o afrodescendientes. Además, la cobertura de los medios de comunicación dominantes tiende a exagerar el caos, el sufrimiento y la ruptura social. Muchas veces los reporteros se filman ante un edificio derrumbado. También hay una tendencia de celebrar la resiliencia humana o el heroísmo. Pero en el entorno mediático actual también circulan conocimientos alternativos y populares sobre las causas de a largo plazo de la devastación y la falta de la respuesta del estado, conocimientos que son informados por las condiciones materiales de la vida. La circulación discursiva de perspectivas alternativas o marginales significa que el potencial siempre existe para que estas perspectivas ganen tracción. El artículo demuestra cómo los comunicadores interculturales de Bilwi o los bloggers de New Orleans han destabilizado la idea del desastre natural – en ambos casos hubo un abandono social racializado por parte del estado, y la producción mediática de los pueblos subordinados se insertaba en los medios dominantes para generar nuevas formas de dar sentido al desastre. Así funciona la convergencia. Significa que los mapas digitales interactivos aparecen a través del entorno mediático y se puede acceder de diferentes maneras en diferentes plataformas. Como dije, los grupos indígenas y afrodescendientes en la Costa Caribe de Nicaragua han mapeado digitalmente sus tierras como parte de procesos legislativos de demarcación o titulación de tierras. La cartografía les facilita el reconocimiento legal, pero no impide la invasión ilegal de sus tierras por colonos violentos, no impide la tala de sus bosques o la contaminación de sus ríos. Así que estos grupos y sus defensores están usando la televisión comunitaria y la radio y medios sociales como YouTube para disputar la presencia de estos colonos en sus tierras ancestrales (véase Cupples y Glynn 2017, manuscrito en prensa). Entonces necesitamos considerar las relaciones y conexiones entre los mapas de riesgo y otros medios, tales como la radio, la televisión y los medios sociales. Es cierto que el arte de mapear se ha democratizado – los ciudadanos comunes y corrientes están creando mapas, mapear ya no está exclusivamente en las manos de los expertos o las agencias de gobierno, pero al mismo tiempo hay que reconocer que para muchos centroamericanos el medio que más utiliza es la radio local y comunitaria, aunque el uso de medios sociales tales como Facebook se está acelerando muchísimo. Nuestras investigaciones han revelado el papel muy importante de la radio y del uso de YouTube para responder a las crises ambientales, sociales y políticos.

Yo viví los terremotos de Christchurch en Nueva Zelanda en 2010 y 2011 y hay esta página de Facebook You Know You’re from Christchurch When …, que tiene miles de seguidores. Mezcla el humor y la solidaridad comunitaria con la información oficial sobre el desastre y el proceso de reconstrucción, incluye a veces los mapas de riesgo y clips de los noticieros y los usarios de esta página pueden contribuir a dar sentido al proceso de reconstrucción. Una forma convergente de compromiso cívico comienza a formarse alrededor del peligro sísmico, lo cual creo que es muy positivo. Entonces vamos a ver si los miembros de la red podemos generar ideas sobre cómo podríamos articular los mapas de riesgo con los medios más accesibles tales como la radio y el Facebook y así incrementar su efectividad.

Referencias

Bryan J and Wood D (2015) Weaponizing Maps Indigenous Peoples and Counterinsurgency in the Americas. New York: Guilford Press

Crampton J W (2016) Mappings. In N C Johnson, R H Schein and J Winders (eds) The Wiley-Blackwell Companion to Cultural Geography. Malden: Wiley Blackwell, pp.423-436

Cupples J (2007) Gender and Hurricane Mitch: Reconstructing subjectivities after disaster. Disasters: The Journal of Disaster Studies, Policy and Management 31(2): 155-175

Cupples J and Glynn K (2014) The mediation and remediation of disaster: Hurricanes Katrina and Felix in/and the new media environment. Antipode: A Radical Journal of Geography 46(2): 359-381

Cupples J and Glynn K (2017) Shifting Nicaraguan Mediascapes: Authoritarianism and the Struggle for Social Justice. Cham: Springer

de Certeau M (1996) La Invención de lo Cotidiano 1: Artes de Hacer. México: Universidad Iberoamericana

Smith N (2006) There’s no such thing as a natural disaster: Understanding Katrina. SSRC Perspectives from the Social Sciences http://understandingkatrina.ssrc.org/Smith/